Inteligencia emocional en casa (2ª parte)

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Anteriormente presentamos algunos consejos para “entrenar” habilidades que forman parte de la ”Inteligencia emocional” (autoconocimiento, autocontrol y autoconciencia). Ahora nos centraremos en la empatía, la asertividad y, especialmente, la escucha activa, elementos imprescindibles para una adecuada inteligencia interpersonal.

Entre las habilidades sociales que nuestras hijas e hijos deben adquirir se encuentra la práctica de una escucha activa, es decir, la demostración evidente de que escuchamos y entendemos lo que nos están diciendo.

En primer lugar, debemos tomar conciencia –de nuevo– de nuestro papel como modelos. Si mientras nos hablan miramos la televisión, consultamos mensajes de grupos de whatsapp o hacemos otras tareas personales o profesionales, no estaremos practicando una escucha activa, estaremos restando importancia a lo que nos transmiten…

Un buen ejercicio para practicar la escucha activa es dedicar todos los días un tiempo (10-20 minutos) a conversar, independientemente de su edad, sin móviles, con la televisión apagada… sin dispositivos que puedan entorpecer nuestra conversación.

La puesta en práctica de esta habilidad implica:

  • Verse las caras: colocar el cuerpo de tal forma que tanto menores o adolescentes como personas adultas podamos ver e interpretar los gestos y movimientos.
  • Asegurar la comprensión de lo que nos cuentan. Desde asentir con la cabeza, hasta decir “Si te he entendido, quieres decir que…” (repitiendo su mensaje utilizando otras palabras). Es una evidencia de que no solo hemos escuchado sino comprendido qué nos han contado.
  • No interrumpir, especialmente NO terminar sus frases. Es decir, no suponer qué nos van a contar sino permitir que nos lo cuenten.

La práctica habitual les permitirá asumir esta forma de comunicación como la adecuada y, por imitación, hay muchas posibilidades de que también lo hagan.

 

Empatía

El autoconocimiento es fundamental en la inteligencia emocional pero también el conocimiento de las personas. Es la capacidad de “ponerse en su piel”, es decir, de comprender qué le ocurre, por qué siente o actúa de una determinada manera (y, probablemente, distinta a la nuestra). Se trata de una herramienta imprescindible para mantener unas relaciones sociales saludables.

Una de las técnicas más habituales es el role playing o “juego de roles” que podemos practicar durante las etapas de educación infantil y educación primaria: solo tendremos que “jugar” a desempeñar un papel distinto al que desempeñamos habitualmente y, después, analizar cómo nos hemos comportado y por qué:

  • Fingir que somos de un género distinto al nuestro (mujer / hombre).
  • Dar un paseo con los ojos vendados como si no pudiésemos ver.
  • Invertir nuestros roles (“hoy yo soy la hija y tú el papá”).
  • Reproducir situaciones que hayamos vivido o visto en el parque, en el supermercado, en la televisión…

En el caso de adolescentes, el entrenamiento en casa puede centrarse en los medios que consumen: Internet, las redes sociales y los videojuegos. Reflexionar conjuntamente sobre lo que ocurre en nuestra vida cotidiana “charlando” sobre qué puede estar sintiendo otra persona, un personaje de una película o de su juego favorito… Cobra especial importancia, actualmente, el acoso (más conocido como bullying) presencial y sus consecuencias en el mundo virtual (ciberbullying). ¡Recordemos abordar cómo puede sentirse una víctima e, incluso, la persona que acosa!

Estas opciones nos permitirán, no solo desarrollar su empatía, sino también poner de manifiesto algunos estereotipos sobre los que, quizás, tenemos que trabajar (a este respecto podemos ver la campaña “Always, Like a girl” –Siempre, como una chica– en Youtube alrededor de los estereotipos de género).

 

Asertividad

Se trata de la forma más adecuada de resolver los conflictos. Supone conocer los propios derechos (y sentimientos) y favorecer que se respeten pero siempre siendo conscientes de que la otra persona también tiene derechos y sentimientos y deben ser respetados

Tengamos en cuenta algunos de los conocidos como “derechos asertivos” y pongámoslos en práctica. Entre otros, tenemos derecho a…

  1. …equivocarnos
  2. … hacernos responsables de nuestros errores.
  3. …tener necesidades distintas e igual de importantes.
  4. …decir que no y no dar explicaciones.
  5. …cambiar de opinión.
  6. …, incluso, a no comportarnos de forma asertiva.

Una persona asertiva practica la escucha activa, se conoce a sí misma y es empática; tiene autocontrol pues identifica sus sentimientos y reconoce los de otras personas… En definitiva, posee Inteligencia Emocional. ¡Contribuiremos a que desarrollen las diferentes inteligencias actuando como modelo!

 

Yolanda Lorenzo @Yoloren

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