(RE) Planteamos nuestros objetivos para el 2020

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Acaba de comenzar el año 2020 y, seguramente, nos hemos planteado algunos objetivos o propósitos para este año. Los más habituales tienen que ver con hacer (más) ejercicio, abandonar hábitos no saludables, tener una alimentación más sana, aprender algo nuevo, incluso puede que hayamos incluido “pasar más tiempo en familia”. ¿Os suenan? ¿Lo habéis hecho? Y en los años anteriores, ¿los habíais cumplido? ¿No?

Tan común como plantearse objetivos al inicio de un año es incumplirlos, ¿verdad? Su incumplimiento nos genera frustración y, probablemente, poca o ninguna motivación para tratar de conseguir lo que parece una “obligación” a cumplir en enero.

Para evitar esa frustración, la desmotivación que lleva asociada os proponemos, en este artículo, algunas claves sobre cómo plantear (o replantear) nuestros propósitos de año nuevo para incrementar las posibilidades de alcanzarlos y, al mismo tiempo, evitar frustraciones por no hacerlo.

En primer lugar, algo relativamente obvio: aunque socialmente parezca una “obligación” plantearse objetivos anuales, no lo es. Puede ser una buena estrategia para introducir cambios en nuestros hábitos y rutinas que consideramos necesarios pero, fundamentalmente, hemos de sentir cierta motivación para hacerlo. Y, a partir de ahí, tenemos que plantear unos “objetivos inteligentes”.
 

¿Cuándo son inteligentes nuestros propósitos?

Plantearnos propósitos inteligentes, es decir, “SMART” (sí, como nuestros teléfonos “inteligentes”) supone tener en cuenta lo que estas siglas significan en inglés:

  • Specific: específicos o cortos.
     
  • Measurable: medibles.
     
  • Achievable: alcanzables.
     
  • Realistic: realistas.
     
  • Timely: temporalizados.
     

Así, nuestros objetivos deben ser concretos, lo más específicos posibles y, además, que podamos lograr en el corto plazo. Si los planteamos para todo el año corremos el riesgo de postergarlos y acabar incumpliéndolos o abandonándolos en un par de meses (o semanas).

Sin duda, debemos plantearnos objetivos que realmente podamos alcanzar, realistas. Es decir, que no solo sea asumible el esfuerzo que nos suponga su realización sino que, de verdad, tengamos posibilidades de hacerlo. ¿Por qué plantearnos hacer deporte todos los días antes de ir a trabajar si podemos comenzar con un par de veces a la semana?

Que exista una alta probabilidad de conseguir nuestros objetivos incrementará, además, nuestra motivación para hacerlo y nos facilitará seguir trabajando para alcanzarlos. Pero esto pasa, indudablemente, porque sean viables. ¿Acaso podemos plantearnos aprender un segundo o tercer idioma en este año? O tal vez deberíamos plantearnos, por ejemplo, que toda la familia nos iniciemos en su aprendizaje y que alcancemos un nivel A1 (o incluso un A2).

Pero, además, es necesario que podamos medir nuestros logros, si completamos el objetivo planteado o, al menos, en qué medida lo hacemos en un periodo de tiempo determinado. Volviendo al ejemplo del “nuevo” idioma, una buena opción es marcar el número de nuevas palabras semanales que deseamos aprender. Así, estaremos cumpliendo otra de las características: estará temporalizado.
 

Alcanzar nuestros objetivos

Debemos tener en cuenta que resulta fundamental planificar qué vamos a hacer para cumplir esos propósitos y cómo vamos a hacerlo.

Estamos hablando de objetivos personales, profesionales y familiares así que, aquellos que incluyan al resto de nuestra familia deberían ser consensuados. Utilicemos como ejemplo “Hacer más actividades en familia”. Pues bien, solo tenemos que decidir qué significa, es decir, concretarlo, hacerlo específico:

  • Realizar más salidas al aire libre.
     
  • Organizar más jornadas de ocio familiar.
     
  • Visitar museos o acudir a eventos culturales…

Después tendremos que planificarlo, contabilizando cuánto y en qué tiempo: dos veces al mes, tres, todos los fines de semana… Después deberíamos tenerlos presentes, visibles en un calendario compartido o, por ejemplo, escritos con tiza líquida en el espejo de la entrada de nuestra casa. Una buena para, además, marcar cada “logro” o avance.

 

Yolanda Lorenzo @Yoloren

 

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